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Entrevista

EL CÓDIGO DA VINCI TIENE FECHA DE CADUCIDAD

Sumplemento SEMANA, del diario El Tiempo de Piura

Por Renato Velásquez

Francisco Bobadilla, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, ha publicado un libro en el que revela las deformaciones históricas sobre Jesucristo y la Iglesia del controvertido best- seller de Dan Brown. Bobadilla califica su investigación como “un intento de recuperar la sencillez de los hechos, despojándolos de la sospecha”.

Vargas Llosa dijo a El Clarín de Buenos Aires (5 de febrero de 2005) que El Código Da Vinci era un libro de literatura light. “Si El Código da Vinci’ al final a ti te produce un extraordinario placer y lo que buscas son obras que sean equivalentes, entonces tú nunca vas a poder leer el Ulises de Joyce, nunca vas a leer a Proust, ni vas a gozar con Borges”, advirtió el escritor. Ahora el doctor Bobadilla nos aclara más el panorama con su libro “El Código Da Vinci: de la ficción a la realidad” (Editorial Realidades S.A., 2006).

Usted afirma en su libro que El Código Da Vinci es ficción ¿En qué se fundamenta?

Dan Brown no niega que su obra sea una novela. Él mismo dice que, por tanto, tiene un elemento de ficción y en ese sentido no hay nada que objetarle. Quiero decir que si Dan Brown cuando comenzó a tener éxito hubiese mantenido que su novela era sólo ficción, la polémica hubiera terminado y, probablemente, las ventas también. Pero él ha insistido que se trataría de una ficción verdadera, es decir, basada en hechos reales. La más polémica de todas sus páginas no son las que están dentro, sino la primera que se denomina “Facts” (hechos) y menciona que efectivamente los cuadros de Leonardo Da Vinci son reales y están en el Louvre, que los documentos secretos están en la Biblioteca de París, que el Opus Dei ha construido un edificio costoso en New York, etc.

Luego, en su página web, Dan Brown insiste en que se ha documentado convenientemente, presentando una investigación histórica que no es la oficial, porque la historia oficial la escriben siempre los vencedores –en este caso la Jerarquía de la Iglesia-, y de alguna manera su historia no es la de los vencedores.

¿Y a qué se debe esa ansia de Dan Brown de disfrazar de real lo ficticio?

Su intención no la sé. Desde luego, hay una dosis de afán de ventas. Se trata de un hombre que de la noche a la mañana consigue un best seller con 40 ò 50 millones de ejemplares vendidos. Para el mes de marzo se anunciaba una nueva edición de 5 millones más por esta temporada de la película. El éxito de ventas, indica que nuestra sociedad sigue siendo cristiana, pues sólo a los cristianos les puede llamar la atención una novela que juega con las más hondas verdades de la Fe.

¿Cree que libros como El Código Da Vinci le hacen daño a la sociedad y a la religión católica?

Libros como éstos pueden confundir a los lectores y fomentan un cierto ambiente cultural de irreverencia que admite jugar con las convicciones profundas de la gente. Al respecto, Harold Bloom, un crítico literario serio, dice que hay cierta literatura que tiene fecha de caducidad. Pasada una temporada quedará como un best seller, y no pasará a las grandes páginas de la literatura. En ese sentido, El Código Da Vinci tiene fecha de caducidad.

¿Le parece una buena ficción?

He de reconocer que el primer tercio de la novela me encantó. Como además era nuevo en la lectura de ese tipo de novelas, me sentí atraído por los anagramas, códigos secretos y una cierta dosis de erudición. Pero luego pierde en lo otros dos tercios. Me decepcionan sus personajes, sobre todo Sophie, quien al incio paraecía que tendría un lugar gravitante en la novela. La novela la convierte en una mujer de pocas luces que sirve de pretexto para que tanto Robert Langdon como Teabing vayan explicando el misterio que esconde y protege el Priorato de Sión.

Usted dedica un capítulo a explicar lo que es el Opus Dei. ¿Es su libro una reivindicación de la Obra después de lo que se dice de ella en El Código da Vinci?

No es un capítulo explicativo sobre el Opus Dei; sólo trato de señalar lo que me parece una caricatura exagerada e injusta de lo que es un miembro del Opus Dei, del numerario en concreto. Además, no considero que sea un libro contra el Opus Dei, porque los personajes de la Obra no son principales, sino accesorios. El atormentado Silas –llamado un monje del Opus Dei- en su papel de sicario bien pudo ser Ali Agca. El otro personaje, el padre Aringarosa no deja de ser el retrato de un pobre hombre manejado por la intrigas del Vaticano.

Los miembros del Opus Dei no son esos personajes caricaturescos. Son hombres y mujeres con defectos y con virtudes como cualquier ser humano. En ese sentido, mi libro es una versión libre. No es una repuesta oficial del Opus Dei. Yo soy miembro del Opus Dei, pero la mía no tiene que ser necesariamente la opinión de sus más de 80 mil miembros.

La investigación El Código Da Vinci, de la ficción a la realidad del profesor Francisco Bobadilla espera aclarar las dudas ocasionadas por la ficción literaria y cinematográfica. Este libro es, además, la única investigación peruana sobre los temas que sugiere El Código Da Vinci. Además de ser de lectura fácil, la obra cuenta con algunas fotografías y numerosas infografías explicativas que buscan aclarar la realidad de los hechos al lector. En la investigación también han participado sus alumnos Maria José Barba, Moisés Naranjo y Fernando Huamán.