Los Misterios del Santo Grial
- El Recipiente Milagroso
- Los buscadores del Grial
- María Magdalena y el Grial
- El Santo Cáliz de Valencia
- Bajo unas características inmateriales, en las que cuenta con una actividad propia y su naturaleza resulta todo un misterio. Esta es la posición de Jean Markunde quien atribuye al Grial un origen explícitamente celta, rechaza sus localizaciones geográficas y le da una interpretación subjetivista e interiorizada, todo muy en sintonía con New Age.
- Como una piedra que puede ser celestial o luminosa.
- Un recipiente, que acaso sea una copa o vasija, realizada con oro y en ocasiones engastada con piedras preciosas.
Como ya hemos señalado, El Código Da Vinci estructura su trama alrededor de la leyenda del Santo Grial. Probablemente, quienes saben algo de esta fábula, asociarán el Grial al Cáliz de la Última Cena de Jesucristo. Una versión reciente sobre el Grial se la debemos a Hollywood, con la película Indiana Jones y la última cruzada (1989). En esta oportunidad, Indiana Jones (Harrinson Ford) junto a su padre (quien había pasado su vida recopilando pistas sobre el paradero del Grial) realizan una larga travesía llena de peligros, perseguidos por gente que quiere apoderarse del Cáliz de Jesús para conquistar el mundo. Por fin llegan a Petra, Jordania, donde se encuentra el castillo del Grial. Una vez allí, Indiana tendrá que probar su fe y su astucia, hasta que logra encontrar el recinto donde está el Grial, custodiado por un caballero con espada, que lleva cientos de años en ese lugar. En fin, una película de entretenimiento para chicos y grandes que gustan de las aventuras, sin ningún ánimo de hacer Historia, ni menos de desvelar secreto alguno a la Humanidad.
¿Qué tiene que ver la leyenda del Santo Grial con la versión de ella que Dan Brown da en su novela? Dan Brown afirma tener la verdadera historia del Grial, ya no sería más una fábula, sino la verdad mejor oculta capaz de traer por los suelos la estructura de la Iglesia Católica que, una vez más, habría engañado a la humanidad, en su afán de conservar el poder haciendo de la Iglesia una institución de hombres que relegan a la mujer a papeles subalternos. Examinemos, pues, los misterios del Santo Grial, sigamos la leyenda y su evolución y veremos que comienza como leyenda y termina, también como leyenda
1. EL RECIPIENTE MILAGROSO
El símbolo del vaso sagrado está unido a las culturas primitivas. En algunos países se creía que el sol y la luna estaban repletos de licores divinos. Estas bebidas sólo podían ser servidas a los héroes en recipientes de oro, para obtener una fuerza sobrehumana y casi la inmortalidad. Los griegos tenían su crátera (copa celestial) donde se dice que fueron combinados los elementos básicos de la existencia. A los recién nacidos se les daba a beber con la creencia de que ello les proporcionaría inteligencia. Los egipcios utilizaban un vaso de nombre Canopes en sus rituales con los muertos.
Nuestro Perú no queda al margen de estas tradiciones: los Incas usaban los Keros para las ceremonias de culto al dios sol. Pero fueron los celtas quienes más albergaron la costumbre mística de los recipientes milagrosos. En esta cultura existía una bandeja que proporcionaba cualquier tipo de alimento a orden de su dueño; también un caldero mágico que devuelve la vida a los muertos y les ofrece la inmortalidad; y un vaso ceremonial al cual llamaban graal.
La palabra como se aprecia tiene antecedentes que no son cristianos. Todos los autores que han investigado el tema coinciden en afirmar que la palabra ha evolucionado con el paso del tiempo, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es su origen, sólo se aproximan. Así, se puede escribir graal , greal o greel en francés, grail en inglés, gradale en latín y grial en español.
La palabra tal vez deriva de cratale’ y este a su vez del latín crater’, que significa vaso. Aún perdura en algunas lenguas románicas con el valor de escudilla, cazuela y está documentado desde el S. XI. Es también probable que haya derivado del bajo latín gradalis’: vaso grande o recipiente hondo. Lo que no cabe duda es que en la actualidad se usa para designar al cáliz que Jesús usó en la última cena para convertir el vino en su sangre, aunque históricamente Cristo no lo dijera.
Los Evangelios no señalan en ningún momento que Jesús haya designado como Santo Grial (ni siquiera como Grial) al recipiente donde consagró su sangre. Durante la institución de la Sagrada Eucaristía , Jesucristo tomando el cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo: Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza, que es derramada por muchos para remisión de los pecados (Mt. 26, 27-28). Por parte de Jesucristo no hay más y, como los hemos dicho líneas arriba, sólo a partir de la Edad Media se empieza a llamar Grial a la copa ensanchada que habría usado Jesucristo en la celebración de la Última Cena y a la copa en la cual José de Arimatea habría recogido la sangre y el agua salidas de las llagas, sobre todo la del costado del cuerpo crucificado de Cristo. La idea de la existencia del Santo Grial no corresponde propiamente al legado de Cristo, ni al de la Iglesia Católica.
La iconografía cristiana de todos los tiempos ha hecho uso del Cáliz con mucha profusión. El vaso eucarístico en que se consagra la sangre de Cristo está como atributo en las manos de muchos santos sacerdotes. En ocasiones sale de él una pequeña serpiente, un dragoncillo o una araña, que aluden a envenenamientos frustrados contra el santo. En los casos en los que se reclama la autenticidad de algún Cáliz como el mismo que usó Jesucristo en la Última Cena tal es el caso del que se guarda en la Catedral de Valencia-, éste no tiene ningún atributo sobrenatural, es un Cáliz.
Las primeras menciones sobre el Grial aparecen en la literatura caballeresca de la Edad Media. Fue el escritor Chrétien de Troyes quien incluyó un preciado objeto llamado Grial en su obra Perceval (o también llamada cuento del Grial). Esta obra se escribió entre los años 1180 y 1191. Antes no se tiene en cuenta esta palabra. Esta novela quedó inconclusa, pues la muerte lo sorprendió antes de culminar su prometedora obra. Pero la historia no queda allí. El preciado objeto de Perceval, por sus cualidades místicas y religiosas, llamó mucho la atención de otros autores, quienes van a hacer volar su imaginación con la joya de la novela de Chrétien de Troyes. Entre ellos Robert de Boron quien, en su obra José de Arimatea, cuenta los antecedentes del Grial y afirma que se trata del vaso utilizado por Jesús en la Última Cena .
Las diferentes historias sobre el Grial han evolucionado hasta dotarlo de características y simbología cristianas. Las primeras historias, especialmente las leyendas celtas que dieron forma a las historias sobre el Santo Grial, mencionan que se encuentra en un castillo bien fortificado, jamás en una iglesia o templo religioso. Pero así como para los cristianos el Santo Grial es una huella sagrada, una reliquia de gran valor religioso; para quienes se instalan en la tradición esotérica y ocultista, ven en el Grial un objeto real o simbólico, que concede poderes ocultos, peculiares, a quien lo encuentre o lo posee.
Atendiendo a las diversas historias que se han escrito en torno a él, los investigadores afirman que el Grial se puede mostrar de diferentes maneras. Scott Carter recoge las tres formas en que puede ser representado el Grial:
2. LOS BUSCADORES DEL GRIAL
Toda la mística religiosa que recorre la historia del Grial ha llevado a que distintos personajes hayan emprendido la búsqueda de este preciado tesoro. Unos han fracasado en su empresa; otros afirman haberlo encontrado. A pesar de ello, son muchos los que continúan su búsqueda llamados por los sorprendentes poderes que otorga. Fijémonos en algunas de esas historias fabulosas.
2.1. Perceval
Empecemos con la historia de Perceval. La novela Li Contes du Graal (El cuento del Grial) narra la llegada del joven caballero Perceval (quien hasta hace poco ha vivido con su madre y unos cuantos servidores, alejado de toda convivencia social, poseyendo una muy rudimentaria formación cristiana) a un castillo donde es acogido afablemente por el llamado Rico Rey Pescador. Una vez sentado al lado de éste, antes de la cena, Perceval presencia un suntuoso cortejo que va de una habitación a otra. El cortejo va formado por un sirviente que empuña una lanza blanca que gotea sangre, dos sirvientes más portan unos magníficos candelabros; y con ellos una doncella que lleva entre sus manos un graal de oro fino, engastado de piedras preciosas que es alimentado por la lanza. La copa derrama tanta luz que ofusca la de las velas.
Más tarde, un Viernes Santo, cuando se confiesa con un ermitaño, averiguará de éste que el graal es una cosa santa con la que se sirve una hostia al rey (padre del Rico Rey Pescador). Sorprendentemente, el rey no necesitaba nada más para sostener su vida desde hace 15 años, durante los cuales ha estado recluido en la habitación en que entró el graal la noche del misterioso cortejo. El ermitaño le informará que por hallarse en pecado mortal en el momento en que presenció la ceremonia, su lengua se trabó y no formuló determinadas preguntas. Según la historia contada, si Perceval hubiera preguntado por qué sangraba la lanza y a quién se sirve con el graal, se hubieran producido una serie de bienes y evitado ciertas calamidades y, principalmente, su linaje, del cual él es el varón más joven, hubiera recuperado su antiguo poderío y salido de la decadencia en que se encontraba.
Luego de recibir muchas recriminaciones de parte de varios personajes por no haber formulado las preguntas, Perceval decide armarse de valor y regresar al castillo a buscar el graal. Aquí queda cortada la novela por la muerte del autor.
2.2. José de Arimatea
Robert de Boron escribió entre 1191 y 1201 una obra que se suele titular Roman de Léstoire dou graal o Joseph d´Arimathie , la cual pretende ser una especie de prólogo o de prehistoria de la novela de Chrétien de Troyes, y que abre un pequeño ciclo de relatos sobre el graal. El autor combina datos procedentes del apócrifo Vindicta Salvatoris’ y el tema del graal’ creado por Chrétien. Luego de la resurrección, José fue acusado de haber robado el cuerpo de Jesús. Mientas se encontraba prisionero, Cristo se le apareció rodeado de luz, para entregar el Cáliz o el Grial de la última cena con una gotas de su sangre. Acto seguido le instruyó cómo debían celebrarse las misas en el futuro, le habló de la reencarnación y de otros misterios relacionados con su Resurrección.Con esto, la historia del Grial cobra un sentido religioso y acrecienta su carácter eucarístico.
De esta manera, José asumió una gran responsabilidad que le fue premiada cada día: a pesar de no contar con comida ni agua, pudo alimentarse con la hostia que una paloma depositaba todas las mañanas en el cáliz milagroso. Así permaneció encarcelado cerca de 40 años. Una vez en libertad, escapó del país con sus hermanos a Inglaterra. Allí llevó el Grial y construyó una mesa circular, precursora de la mesa redonda, para doce personas. Unos meses después, los hermanos viajaron hasta Glanstonbury donde edificaron una iglesia en honor a la Virgen, en el altar depositaron el Grial. Esto permitió que hasta allí llegaran muchos fieles, que terminaron construyendo una abadía.
José de Arimatea entregó el Grial a su hermano Bron, conocido como el Rico Rey Pescador (podía alimentar a un centenar de sus seguidores con los peces que extraía del Grial). Con el tiempo lograron levantar un templo en Montsalvage o el Monte Salvador, donde organizaron la Orden de los Caballeros del Grial, cuya única misión era guardar y proteger el sagrado recipiente. Alrededor del mismo organizan misas y otras ceremonias religiosas dirigidas por un sacerdote.
2.3. Parzifal
Esta obra fue escrita por el alemán Wolfran Von Eschenbach hacia 1205, inspirada en Perceval de Chrétien y en un tal Kyot. El autor dota al Grial de unas características y una historia diferente a las anteriores. Va a ser una piedra preciosa que llevará el nombre de lapsit exilis , teniendo la virtud de impedir que mueran aquellos que se encuentren en su presencia. Más todavía, tiene el poder de conservar a los hombres en una maravillosa juventud. Pero esta piedra no guarda por sí misma dicha virtud preciosa, sino que Dios se la renueva bajo la forma de una paloma que cada Viernes Santo baja del Cielo y coloca una hostia sobre ella.
La piedra fue guardada en un castillo misterioso (Montsalvage) que se halla defendido por los templarios, los cuales impiden la entrada de todos los caballeros cuyos nombres no estén inscritos en la base del recipiente divino. La piedra fue traída a la tierra por un coro de ángeles que la dejaron al cuidado de unos cristianos tan puros como ellos. Los llamados a custodiar el Grial eran hombres de gran mérito.
Las tres historias son las más reconocidas en lo que respecta al origen del Grial. El mito del Grial o del Santo Grial es esencialmente una aventura iniciática: la de la búsqueda de un extraño objeto de propiedades maravillosas por parte de un joven caballero, casto e ingenuo, que tras su primer fracaso, empeña su vida en esa quimérica persecución.
Sin embargo, una leyenda tan fascinante no podía estar exenta de todo tipo de interpretaciones, dando origen, no sólo a narraciones fabulosas como las arriba contadas, sino también a versiones abiertamente esotéricas, unidas a sectas cuyo mensaje se centra en el Grial. Tal es el caso, por ejemplo del Movimiento del Grial fundado por O. E. Bernhard, un comerciante alemán fallecido en 1941. Según refiere Manuel Guerra, los adeptos de Benhard consideran su sepulcro (en forma de pirámide) como el santuario más importante. Adoran a su fundador y lo llaman el Hijo del Hombre, que ha completado la obra en la que Jesucristo habría fracasado. () Rechazan la divinidad de Jesucristo. Ense ñan que la Iglesia Católica habría falseado su doctrina desde el principio. Creen que a la salida de la esfera divina se halla el castillo del Grial con el cáliz sagrado, la plenitud o la copa del amor eterno, de donde fluye toda la vida a toda la creación una vez cada año: el día de la santa Paloma .
3. MARÍA MAGDALENA Y EL GRIAL
En esta última orientación de carácter gnóstico y mistérico se encuentra la versión narrada por Dan Brown . Su versión del Grial no pretende ser una más en el montón. Y así hace decir a Teabing uno de los personajes de la novela- que la leyenda del Santo Grial es una leyenda sobre la sangre real. Cuando se dice que el Grial es el «el cáliz que contenía la sangre de Cristo» se está hablando en realidad de María Magdalena, del vientre femenino que perpetuaba la sangre real de Cristo () María Magdalena era el Santo receptáculo. Era el cáliz que contenía la sangre real de Jesús. Era el vientre que perpetuaba el linaje, y el vino que garantizaba la continuidad del fruto sagrado () La perpetuación de la sangre de Cristo continúa diciendo Teabing- ha sido el origen de la leyenda más duradera de todos los tiempos: la del Santo Grial.
Dan Brown afirma que esta historia verdadera, en realidad, ha sido gritada a los cuatro vientos a través de muchas metáforas y el Arte, de ahí la peculiar lectura que hace de La Última Cena de Leonardo, de cuyo análisis ya nos hemos ocupado en el capítulo anterior. Pero, ¿qué sabemos a ciencia cierta sobre María Magdalena? No mucho, pero lo suficiente para esclarecer su figura que no es, precisamente, la mostrada en El Código da Vinci .
En la Iglesia Católica no hay ninguna aversión contra María Magdalena como afirma la novela de Dan Brown, ni existe ninguna campaña de desprestigio contra ella. Tan es así que en la Iglesia Latina se celebra su fiesta el 22 de julio. Para comprobar esta devoción desde antiguo, basta acudir a cualquier devocionario de fieles y comprobar la fiesta litúrgica de esta santa. En los evangelios se habla de María Magdalena en cuatro ocasiones: en el ministerio de Galilea, en el Calvario, en el Santo Sepulcro y en la Resurrección.
¿Es María Magdalena la pecadora a la que se hace referencia en Lucas 7, 37 o es más bien María, la hermana de Lázaro? La liturgia romana las considera una sola persona, pero en Oriente se celebran tres fiestas. De hecho, la mayoría de los exégetas modernos distinguen también tres mujeres. Como se ve, no hay ningún misterio. En cualquier caso estamos hablando de santas mujeres y, de ninguna manera, ha existido una campaña para desprestigiar el honor de la Magdalena: su amor con obras siempre fue más grande que sus debilidades y ya quisiéramos muchos haber tenido el coraje con el que ella amó.
Juan Pablo II ha realzado bellamente el papel de María Magdalena en la Iglesia. Dice : Desde el principio de la misión de Cristo, la mujer demuestra hacia él y hacia su misterio una sensibilidad especial, que corresponde a una característica de su femineidad . Hay que decir también que esto encuentra una confirmación particular en relación con el misterio pascual; no sólo en el momento de la Crucifixión sino también el día de la Resurrección. Las mujeres son las primeras en llegar al sepulcro. Son las primeras que lo encuentran vacío. Son las primeras que oyen: «No está aquí, ha resucitado como lo había anunciado» ( Mt 28, 6). Son las primeras en abrazarle los pies (cf. Mt 28, 9). Son igualmente las primeras en ser llamadas a anunciar esta verdad a los apóstoles (cf. Mt 28, 1-10; Lc 24, 8-11). El Evangelio de Juan (cf. también Mc 16, 9) pone de relieve el papel especial de María de Magdala. Es la primera que encuentra a Cristo resucitado. Al principio lo confunde con el guardián del jardín; lo reconoce solamente cuando él la llama por su nombre: «Jesús le dice: “María”. Ella se vuelve y le dice en hebreo: “Rabbuní” que quiere decir: “Maestro”. Dícele Jesús: “No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras» ( Jn 20, 16-18).
Es tanta la dignidad de María Magdalena que ha sido llamada «la apóstol de los apóstoles». Antes que los apóstoles, María de Magdala fue testigo ocular de Cristo resucitado, y por esta razón fue también la primera en dar testimonio de él ante de los apóstoles. Este acontecimiento, en cierto sentido, corona todo lo que se ha dicho anteriormente sobre el hecho de que Jesús confiaba a las mujeres las verdades divinas, lo mismo que a los hombres. Puede decirse que de esta manera se han cumplido las palabras del Profeta: « Yo derramaré mi espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán» (Jl 3, 1).
¿Sabemos algo más sobre María Magdalena? Sí, lo que se dice en los llamados Evangelios Apócrifos de carácter gnóstico que tanto gusta citar a Dan Brown y que éste anuncia como si fuera un gran descubrimiento que se ha tenido oculto. Nada más alejado de la verdad científica. Cualquier exégeta bíblico los conoce y los usa. El contenido y la forma permiten apreciar, aun al lector superficial, el gran contraste y diferencia que hay entre estos escritos y los del Nuevo Testamento. Particularmente llama la atención el cúmulo de elementos milagrosos, frecuentemente abstrusos y desagradables. A pesar de ello, estos antiguos documentos cristianos son de gran valor para la historia de la Iglesia, porque reflejan los conceptos religiosos, costumbres y tendencias de las sencillas comunidades rurales. Con ellos poseemos las leyendas más antiguas de la cristiandad y la historia adornada con la fábula. Lo que no haremos será confundir la fábula con la historia, como lo hace Dan Brown.
4. EL SANTO CÁLIZ DE VALENCIA
Como vemos, si bien no se puede establecer a ciencia cierta un origen exacto del Grial, tampoco podemos decir que sea única y exclusivamente la copa que utilizó Jesús en la Última Cena , ni menos que se trata de una alegoría sobre María Magdalena. Entre las reliquias que se disputan ser el Cáliz que usó el Señor en la Última Cena está el Cáliz de Valencia. Existen muchos historiadores, sacerdotes y fieles que lo defienden como el único y exclusivo grial que usó Jesucristo, obviamente, sin los elementos místicos de la literatura caballeresca. Se han escrito varios libros defendiendo su validez, pero existen muchas personas que dudan de su origen o no lo conocen.
Los defensores afirman que es totalmente improbable que el cáliz de la cena del Señor haya desaparecido sin dejar señal alguna. De suponer es que los apóstoles y primitivos cristianos tendrían gran cuidado en conservar el recuerdo más precioso de Cristo Nuestro Señor: el Cáliz del Nuevo y Eterno Testamento. Por otro lado, Janice Bennett dice que es innegable que Jesús utilizó una copa para la consagración y que esta copa es un objeto histórico, no un mito.
El canónigo Juan Oñate describe esta reliquia como un cáliz con asas, que tiene una altura de 17 centímetros . Su copa es de ágata y mide 9 centímetros . de diámetro. Su base tiene forma de concha en forma elíptica de 16 por 14 centímetros . Todo lo demás: fuste central con su nudo, dos asas laterales y la montura de la base, es de oro finamente burilado. En la montura de la base lleva engastadas veintiocho gruesas perlas (hoy faltan dos que se perdieron), dos balaxes y dos esmeraldas.
Se dice que este Cáliz no pertenecía a Jesús, sino al dueño de la casa donde se celebró la Última Cena , de allí a que sea tan lujoso. Según su historia, ha pasado por muchas manos. Después de la cena, habían hecho misa con él todos los Sumos Pontífices, desde pedro, hasta Sixto II, pero durante la persecución hecha por el emperador Valeriano (258-260), San Lorenzo, el tesorero de la Santa Sede , lo envió a Huesca (Aragón, España), su ciudad natal, antes de ser martirizado.
Durante la invasión musulmana fue llevado en el 712 al norte de España, al Monasterio de San Pedro de Sirena, donde permaneció más de cien años. Así fue pasando por varias iglesias, recibiendo culto de sus fieles, hasta que en 1943 se estableció definitivamente en la Catedral de Valencia, en un templete-ostensorio, construido especialmente para su veneración.






